Srta. LUCRECIA CORDEIRO

Me he operado el 6 de agosto de 1999. Es difícil para mí encontrar palabras que realmente puedan expresar lo que significa pesar 306 libras (139 kg.) un día y después de perder 196 libras (89kg.), pesando por primera vez desde que tenía 10 años, 110 libras (50kg.).

¿100% satisfacción?  ¡Como mínimo! ¡Estoy asombrada, perpleja y muy feliz! Surgió en mí un nuevo sentimiento de orgullo y logro, de sentirme cómoda con mi cuerpo, por no mencionar la paz de mi familia.       

Después de convivir con problemas de sobrepeso desde la adolescencia temprana, después de pasar por cada dieta que cruzó mi camino y píldoras que nunca funcionaron..., se sabe lo que yo quiero decir: perdés 30 libras (14kg.) con gran esfuerzo y en cuanto dejas de hacer dieta ganás dos veces los kilos que habías perdido.

Perdí mi fe en los tratamientos y simplemente dejé de intentar, me rendí, hasta que comencé a buscar información sobre la cirugía bariátrica y comprendí que había encontrado una solución al problema de mi vida. Era casi demasiado bueno para ser verdad... ¡Casi!  ¡Esto era real! 

Hay cosas que hay que aprender: ¡cómo masticar!, ¡escuchar a tu nuevo estómago!, ¡y darte cuenta cuando estás "llena" (qué es muy rápidamente)!. 

Hay un equipo entero de personas para ayudarte que lo único que quieren es nuestro éxito.  Debemos escuchar lo que ellos tienen que decir hasta que nosotros aprendamos a escuchar a nuestro propio cuerpo, es una gran ayuda para lograr nuestra meta, por lo menos así fue para mí. Considero que por estas cosas se paga un precio muy pequeño en comparación a los resultados que se obtienen. 

Es asombroso pensar que hace sólo 2 años yo dudaba antes de sentarse en una silla plástica por temor a romperla.  O que yo no cabalgaba porque pensaba que se me vería cómo a una vaca montando un caballo (para no mencionar la crueldad a los animales).

Hoy poder vestir un pantalón de tamaño regular no es un milagro ni un desafío, ocurre diariamente.

No me siento culpable si quiero un helado o un chocolate.  No paso hambre ni estoy ansiosa. Mantener mi nuevo peso así, es fácil y no tengo ese miedo constante de comenzar a ganar peso nuevamente.  ¡Por primera vez en mi vida, realmente está bajo MI CONTROL, y esto es ASOMBROSO

Diciembre 2001